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El 19 de
junio pasado cumplió años Oksana Chusovitina, una reconocida
gimnasta rusa que participará en los próximos Juegos Olímpicos
de Pekín representando a su país. El dato sería uno
más si no fuese porque la gimnasta sopló nada más
y nada menos que 33 velitas y se mantiene en lo más alto de la
disciplina mundial.
En los últimos meses, una seguidilla de Chusovitinas
argentinas aparecieron en escena. Cuando ellas estaban en Infantil B,
no había cámaras digitales, los celulares eran una rareza
y las series con música se grababan en cassettes. Hoy, en diferentes
niveles (desde D2 a B2), mujeres de más de 20 años se
ponen la malla, se empolvan las manos y compiten, a la par de las más
chicas.
El primer 'caso curioso' apareció en Mendoza, donde una 'profe'
de 32 años y un hijo, reparte sus horas en el gimnasio entrenando
a las pequeñas y preparándose ella misma para los torneos.
En la Federación Bonaerense sucede lo mismo con gimnastas que
pasaron la barrera de los 20 pero que no le temen a las alturas.
En Concordia, Entre Ríos, el nivel D1 tiene a tres gimnastas
mayores que entrenan con orgullo todos los días. Una de ellas,
comenzó a practicar para incentivar a su hija de 9 años,
con quien viaja a los torneos en compañía de su esposo.
Él, cámara en mano, graba todos los momentos de madre
e hija sobre la viga o las paralelas.
El fenómeno se extiende a muchos gimnasios del país, que
en los últimos tiempos han establecido horarios especiales para
adultos o mayores, en donde practican ex gimnastas que vuelven al ruedo,
estudiantes de educación física que conocieron el deporte
y los cautivó y los propios profesores, que se resisten a dejar
la pedana.
Uno de los problemas que deben enfrentar las súper-mayores es
la necesidad de combinar obligaciones diarias (trabajo, familia, estudio)
con los entrenamientos, además de las resistencias del cuerpo,
porque como dice el dicho... los años no vienen solos.
Asimismo, la categoría mayores incluye a todas las gimnastas
que cumplen 16 años en el año de competencia, entonces,
las mayores-mayores deben competir con chicas que están en plena
adolescencia y en una edad plena para el deporte.
Aunque de nuevo surge la discusión, ¿hay edad para la
gimnasia? Chusovitina es el ejemplo de que los años no son una
barrera y esperemos que su desempeño en Pekín ayude a
contribuir con esta ola de gimnastas que vuelven a entrenar, porque
la pasión y la garra sí que no tienen edad.
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