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La vida después de la gimnasia

31/07/08 | La decisión de empezar a practicar esta disciplina sucede casi sin que uno se dé cuenta. Algunas deportistas comenzaron de muy jóvenes, porque pasaron por el club, porque sus padres las llevaron o porque una amiga las invitó. Pero retirarse, principalmente cuando se ha logrado una trayectoria importante y cuando la gimnasia pasó a ocupar la mayor parte de las horas del día, es mucho más difícil. JG habló con algunas de las deportistas más destacadas de nuestro país para ver cómo fue el momento en que se alejaron y cómo les fue en la vida.


Poder comer sin culpa, dedicar tiempo a los amigos, comenzar una carrera universitaria o tener horas libres para vivir como la gente "común", son algunas de las cosas simples que han llevado a las gimnastas de nuestro país a abandonar la disciplina.

La decisión no es fácil, principalmente cuando una gimnasta de élite dedica un mínimo de cuatro horas por día a los entrenamientos, sacrifica los fines de semana y, en algunos casos, el éxito la lleva a resignar los estudios secundarios.

"En mi caso, el cierre de la carrera deportiva se produjo por propia elección, recuerdo que uno
de los factores que influyó en tal decisión, tenía que ver con las ganas de comenzar a disfrutar de lo simple y rutinario que un ser humano sin tanta exigencia e inversión de tiempo en una sola tarea", cuenta Romina Plataroti, la gimnasta argentina más consagrada, que actualmente se dedica a la psicología del deporte.

"Mi rol como deportista había quedado atrás junto a los ritmos, presiones, horarios, exigencias que el deporte me implicaba. Era muy joven y todavía una vida por delante me estaba esperando", explica Romina en su página.

Melina Sirolli, quien representó al país en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, se alejó un tiempo de las colchonetas para dedicarse a estudiar arquitectura. A diferencia de muchas chicas que siguen el profesorado de educación física para volcar en el gimnasio lo aprendido durante las horas de entrenamiento, Melina prefirió los lápices, las láminas y las construcciones.

Sin embargo, este año volverá a representar al país en gimnasia acrobática (de trampolín). Otra forma de seguir en contacto y poniéndose la camiseta nacional.

Un caso diferente es el de Romina Mazzoni, quien integró la selección nacional durante varios años. Ella emigró a Estados Unidos porque se ganó una beca para estudiar y hacer gimnasia, allí compitió para la Universidad de IOWA y dio clases a jóvenes de esa institución.

"Hay gimnastas que nunca superan dejar la gimnasia pero para mi hoy en día es una etapa que marcó mi vida y quien soy. Tengo otros proyectos, tengo un título, estoy casada y quiero conocerme más a mí misma en un mundo profesional", explicó a Juguemos Gimnasia Romina, quien tiene estudios en Comunicación y Negocios y espera poder avanzar en el área de la organización de eventos.

Testimonios

La gimnastas cordobesa Eugenia Ficosecco tomó su alejamiento de la disciplina como una transición. "Dejar la gimnasia definitivamente fue una desición muy dificil de tomar, pero sin duda muy bien meditada. Cuando volví del Mundial (Dinamarca 2006), sentí que fue una experiencia muy fuerte, fue mucho tiempo de preparación, de sacrificios, de presiones para un objetivo que duró tan solo una hora de competencia", contó a JG.

Para Eugenia, volver al gimnasio de Río Cuarto, donde entrenaba todos los días, y encontrarse con la realidad argentina, es decir, infraestructura insuficiente para una gimnasta de élite que venía de competir en el primer mundo, "fue un poco desilusionante".

"Estaba segura de que no quería volver a las presiones y a todo lo que implicaba mantenerse en el nivel; decidí seguir entrenando, pero más que nada disfrutando de la gimnasia artística, sintiendo cada movimiento, vivenciando cada momento y divirtiéndome mucho", remarca y asegura que "a veces uno se olvida el verdadero motivo por el que hace gimnasia".

Durante el 2007 Eugenia entrenó más "tranquila", lo que no le impidió participar del torneo Sudamericano de Colombia. Ese año fue tomado como transición, para que el cambio no fuese tan brusco. "En Colombia competó re bien, volví contentísima y sentí que era el momento de colgar los cueros", cuenta entre risas.

Ahora, "Euge" se dedica a pleno a sus estudios de Ciencias Económicas, está cursando tercer año de la carrera y disfruta la vida universitaria, una vida distinta sin "la adrenalina de una serie de viga en un torneo" pero que le permitió conocer gente nueva, armar grupos de estudios (antes era imposible por los horarios) y relajarse con los cuidados en las comidas y las salidas. "Además es lindo levantarse en las mañanas y que no me duelan las lesiones que nunca se curaban", relata con entusiasmo.

Cambio de hábitos

La idea de cumplir un ciclo o terminar una etapa está presente en todas las entrevistadas, principalmente en aquellas que volvieron de torneos importantes, como Eugenia Ficosseco tras el Mundial de Dinamarca o la marplatense Sol Poliandri tras los Juegos Panamericanos de Río 2007.

Así lo relata Sol: "Ya no me quedaba nada por hacer o por dar, todo lo que me propuse, pude cumplirlo", señala, aunque aclara que lo único que no llegó a hacer fue ir a un Juego Olímpico, "pero bueno, eso, más que una meta era un sueño... imposible".

La joven, que llegó a la final de suelo obteniendo el quinto lugar en los juegos de Brasil, quería "empezar a vivir cosas distintas, como salir con amigos, estar un día de semana tipo cinco de la tarde tomando mates en la costa, comer lo que quiera cuando quiera, tener tiempo para un novio, empezar una carrera, cosas que hasta ese momento no me habían importado tanto". La marplatense, que ahora estudia Educación Física y practica atletismo para seguir en actividad, mientras está feliz y contenta empezando una nueva etapa de la vida, aquella donde la gimnasia forma parte del cajón de los recuerdos.


No todo es color de rosa

Al hablar con quienes fueron las mejores gimnastas del país, entre la búsqueda de nuevas aventuras y poder disfrutar cosas simples, las presiones y los problemas también dijeron presente.

En la mayoría de los casos apareció el cansancio, los retos de las entrenadoras, pasar tantas horas adentro del gimnasio, tomar vitaminas y antiinflamatorios durante el tiempo que duró su carrera.

Asimismo, se debe resaltar "el ambiente de tensión permanente que había entre jueces, entrenadoras, padres, gimnastas", que algunas llegaron a calificar como "insoportable", tanto como "la falta de respeto" de las autoridades de algunas instituciones como la Confederación.

 


Romina Mazzoni: vive en Estados Unidos, donde cursó estudios en Comunicaciones y Negocios. Dio clases de gimnasia en la Universidad de IOWA. Se retiró tras una lesión.

Melina Sirolli: estudia arquitectura y practica gimnasia acrobática. Representó a nuestro país en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 y volverá a llevar la malla nacional en torneos de su nueva disciplina.

Sol Poliandri: representó al Club Quilmes de Mar del Plata y fue una de las integrantes del equipo argetino que obtuvo medalla de plata en los últimos Juegos Odesur. Estudia Educación Física y practica atletismo.

Romina Plataroti: es la gimnasta argentina más galardonada y recordada. Estudió psicología y se dedicó a aplicar sus conocimientos de la disciplina en materia deportiva. Este año llevó la antorcha olímpica por las calles de Buenos Aires en representación de nuestro país.

Eugenia Ficosecco: la gimnasta cordobesa tomó la decisión de dejar la disciplina tras el Mundial de Dinamarca. Ahora estudia Ciencias Económicas y "de vez en cuando" pasa por el gimnasio a hacer algún flic flac.

Por Ana Cossani

 

 

 


 

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2008

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