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Una entrevista extensa donde la gimnasta con más logros de la última década habla de todo: su vida como gimnasta, las ventajas y desventajas de entrenar en Argentina y el sueño olímpico que se hizo realidad. Además, explica a las jóvenes que recién se inician por qué vale la pena hacer gimnasia. |
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| 02/02/11.-
“Juro que la medialuna no olvidé como hacerla”, responde
alegre Celeste Carnevale al repasar con Juguemos Gimnasia
su carrera deportiva. La joven de Buenos Aires que nació en el
mes de agosto, recuerda con una mezcla de sentimientos los
torneos, los entrenamientos y cómo cumplió el sueño de “ser
olímpica”. Aunque hace tres años que se retiró de la gimnasia asegura que “recién ahora” asume que es ex gimnasta: “Todavía sigo soñando que estoy por algún lugar del mundo con la malla puesta a punto de hacer mi rutina de siempre en las paralelas”. Más de 17 años fueron los que pasó Celeste en un gimnasio. El romance empezó antes de cumplir los cinco, un día que fue a ver a sus primas a una exhibición de educación física en el colegio donde se dedicaban mucho a la parte de gimnasia artística. “En realidad no eran más que algunas colchonetas y una pila de cajones”, cuenta Celeste con memorias difusas porque era muy pequeña, pero recuerda que su madre contó que al llegar a su casa se puso a hacer lo que había visto en la exhibición. “Además era insoportable, no me quedaba quieta un segundo. Mi mamá, ante mi entusiasmo y creo que también ante no soportarme más en casa haciendo la medialuna, me dijo: No querés que te anote en gimnasia? Fui a probar un día a una Sociedad Italiana de Fomento que está a 5 cuadras de mi casa: un lugar con dos colchonetas. Estuve un mes y pico y le dijeron a mi familia que era una pena que siguiera yendo ahí por las condiciones que tenía. Así fue como estuve 6 meses en Vélez y como en esa época el club no estaba atravesando un buen momento un día fuimos al CPO, donde entrené hasta los 13 años”, relata. En el Centro de Promoción Olímpica comenzó a entrenar dos veces por semana dos horas hasta que a los 8 años ya estaba haciendo doble turno martes y jueves por la tarde, después del colegio. Su entrenador era Gustavo Moure. “En ese momento no te das verdadera cuenta, todo pasa muy rápido y uno lo va tomando como un juego, hasta que a los 8 años me di cuenta que ya no era cualquier cosa, cuando viajé a los Juegos Sudamericanos Infantiles en Perú”. - ¿ Cuándo te diste cuenta de que querías ser gimnasta a tiempo completo? - No sé exactamente, pero para mi fue mi vida. Desde que empecé nunca quise dejar. Y a mis 22 años de carrera siendo ampliamente" la más vieja" en todo el país, cuando tuve que dejar me costó horrores hacerlo. Desde que tengo uso de memoria estuve dentro de un gimnasio. - ¿La gimnasia te privó de algo? - Mentimos si decimos como gimnastas o ex gimnastas que no nos privó de nada. Yo nunca me guardé nada, tuve una familia que siempre me apoyó en lo que quise hacer. De lo único que tuve que privarme era de algunas actividades recreativas con mis compañeros de colegio que fueran los días de semana. De todos modos siempre tuve un lindo grupo y como ellos sabían lo que hacía me apoyaban, organizaban los cumpleaños y esas cosas para los fines de semana para que yo pueda estar siempre. Hasta recuerdo que nadé hasta los 10 años, estudié inglés desde los 6. La verdad que pude encontrar el equilibrio justo. |
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ídolos y sueños Para Celeste, los Juegos Olímpicos pasaron de ser un sueño a una realidad. De la edición de 1992 se inspiró en la gimnasta argentina Romina Plataroti y de Atlanta 1996 admiró a la ucraniana Lilya Podkopayeva, que se consagró campeona olímpica . “Con ella no llegué a competir porque yo era muy chiquita y ella se retiró siendo relativamente joven. Para mi fue la mejor gimnasta de la historia”, asegura. Con Romina, en cambio, compartieron entrenamientos en el CPO: “La vi competir en los Juegos Olímpicos de Barcelona y cuando ella llegó a entrenar al CPO, de repente estaba en el mismo aparato y la miraba como si fuera de cristal”. Con esa inspiración Celeste logró tres medallas individuales en el Panamericano Juvenil del año 2000, en el 2001 compitió en el Mundial de Bélgica y al año siguiente en la Siska Cup de Eslovenia, donde logró el oro en asimétricas, y el oro AA en el Bluewhather International de Canadá, entre otros logros como el ABC de Chile. Los torneos fueron todos preparatorios para lo que se vendría en Atenas 2004. Inclusive, haber ganado una medalla de bronce en la Copa del Mundo de Río de Janeiro le dio un gran empujón en el escenario internacional. - Cuando ganaste la medalla de bronce en la etapa de la Copa del Mundo de Río leíamos "es una incógnita si podrá viajar seguido para intentar sumar más puntos". ¿Es difícil entrenar con esa incertidumbre? - Fue muy difícil entrenar en Argentina en esa situación y siempre, fue muy complicado que los dirigentes entiendan eso. Yo prácticamente no tenía competencia acá, siempre traté de viajar para estar mejor preparada para las competencias internacionales. Recibía una beca que no existía, que no me servía ni para costearme un viaje ni una vez por año. Era una vergüenza, estaba al mismo nivel que una gimnasta que recién ingresaba a elite. Además se daban situaciones tan ridículas como en el 2004, cuando habiendo ganado una medalla de bronce en la Copa del Mundo, habiendo ido a los Juegos Olímpicos, habiendo salido segunda en los Juegos Iberoamericanos y quedado en el podio en Salto y Viga en el Panamericano de Especialistas, llegué con una lesión de arrastre en el hombro (una fractura por stress), no podía hacer salto en el torneo clasificatorio y no me dejaron viajar a otra Copa del Mundo (que se competía por aparatos). Además me hicieron competir en el Nacional de Córdoba para mantener la beca, que encima no me alcanzaba para nada. Es una incertidumbre absoluta, que hasta nos mal acostumbramos a entrenar de esa manera... |
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Celeste pone como ejemplo a Brasil, que tuvo un gran empuje durante los años en que ella competía. “En el 2000 las juveniles le ganamos a Brasil en el Panamericano de Curitiba, quedando atrás de EEUU. Yo quedé segunda en individual y gané varias medallas por aparatos. Hoy por hoy Brasil clasifica en Juegos Olímpicos entre lo 8 mejores equipos del mundo”, sentencia. Sin embargo, las trabas no frenaron las ansias de la joven gimnasta de cumplir su sueño olímpico. Celeste se había quedado “con un sabor amargo desde Sydney”, cuando un año antes del torneo cambiaron la edad mínima a 16 años y ella, que “estaba en un gran momento”, no iba a poder viajar.
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“Me
pegó un llamado y me contó, no podía creerlo, en seguida llamé
a mis entrenadores, tramitaron algunas cosas, pero de todos modos
como no tenía ni reserva de pasaje a la mañana siguiente mi papá
me compró el pasaje y salí para allá a la tarde. LLegué a la
noche del día siguiente a Atenas. Los dirigentes quedaron en
evidencia una vez más. Es vergonzoso, si hubiera sido por ellos
no llegaba ni diez días después de la competencia. -
¿Seguías entrenando para los Juegos o habías dado todo por
perdido a pesar de ser suplente? |
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- La
FIG tiene en cuenta no sólo resultados sino otras cualidades
personales y relacionadas a cada país para otorgar las plazas
libres de los Juegos Olímpicos, ¿por qué te tuvieron en cuenta? - En realidad creo que fueron varios factores, la gran contra que tenía la gimnasia es que solo se clasificaba en el Mundial del año anterior. Yo en ese Mundial del año 2003 estuve lesionada, competí con una fractura de astrágalo en el pie, tuve que reducir muchísimo las dificultades porque prácticamente no podía ni pisar. Me lastimé tres semanas antes de viajar en la pedana del CeNARD, que tenía un agujero. Cuando uno tiene historia en el deporte es reconocido, como Junior tuve excelentes resultados, inclusive en Panamericanos, y ellos saben perfectamente quienes son los mejores deportistas del continente. Todo eso se tiene en cuenta, los jueces te tienen en la mira. - Los Panamericanos de Río de Janeiro y el Mundial de Sttutgart fueron tus últimas competencias, ¿Cómo te sentiste ahí? ¿Ya habías decidido el retiro? - Sí, dije que si no clasificaba para los Juegos de China me retiraba. Y lamentablemente viajábamos un lunes y el viernes me corté la fascia plantar. Fue muy complicado competir así, además viajé sin entrenador. Yo siempre prioricé también el resto de las cosas que tenía, siempre quise estudiar, y era consciente que la gimnasia en este país es muy difícil de llevar adelante por lo que implica lidiar continuamente y que lamentablemente hay que pensar en vivir, y es imposible vivir de este deporte solamente. Celeste terminó el instructorado de gimnasia, hizo un año de Profesorado de Educación Física aprobando más materias de las que había en un año porque, según cuenta, “estaba motivadísima”. “ Ya me había recibido de entrenadora pero las luchas con los dirigentes, los responsables de la Federación y las injusticias me terminaron agotando. Decidí pegar un giro de 180 grados. Es muy difícil cuando uno fue deportista de alto rendimiento y tiene grandes ambiciones, ver que las cosas no tienen cambio. Hay gente muy corrupta, lo viví como gimnasta y un día pensé que si yo era entrenadora al haber sido gimnasta no quería que mis gimnastas vuelvan a pasar por lo que yo pasé”. |
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Fuiste una de las gimnastas de los últimos años que más logros
le dio al país, pensando en la actualidad... ¿qué tenía Cele
Carnevale que la hacía especial? Actualmente está trabajando en el club Pacheco con algunas nenas “muy talentosas”, aunque lo toma como un hobby. También ayuda desde la experiencia: “Realmente me abrieron los brazos de la mejor manera y me cuidan muchísimo allá. Pero bueno, tenemos un lugar reducido y estamos trabajando para mudarnos a un lugar más grande, a ver cómo podemos avanzar de a poco”. Su objetivo hoy no está puesto en la gimnasia sino en recibirse de médica, en dos años aproximadamente. |
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“Vale
la pena si realmente te gusta lo que estás haciendo” - ¿ Qué les podrías decir a las nenas que recién empiezan o que están entrenando con grandes objetivos? - Que no bajen los brazos, que sigan sus sueños, que se vayan poniendo objetivos a corto plazo para luego progresar y llegar cada vez más alto. Pero que cuiden a su familia, su entorno, su colegio, sus amigos, etc. Porque un día la gimnasia se termina, y ahí realmente valorás lo que tenés. Ese equilibrio que aconseja es el que encontró en su momento para lograr el éxito. Su etapa de formación estuvo acompañada por un grupo de ocho amigas que llenaron los entrenamientos de buenos recuerdos. “Fue una etapa muy linda. Cinco de ellas siguen siendo mis mejores amigas y nos vemos siempre... pueden pasar meses por algún motivo que no nos veamos, sabiendo que ya cada una tiene su vida, varias están recibidas, trabajando, en pareja, pero cuando nos encontramos es realmente como si fueran mis hermanas. Compartí con ellas todo mi crecimiento, días enteros: entrenamientos, almuerzos, con muchas de ellas el colegio, y el doble turno. Los fines de semanas salidas juntas y hasta vacaciones. Crecimos juntas. Es una vida muy especial y tal vez diferente al resto de las chicas de tu edad, pero vale la pena si realmente te gusta lo que estás haciendo. |
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| Entrevista realizada por Ana Cossani - Fotos: archivo personal de Celeste Carnevale. Pido disculpas por aquellas fotos que no tienen autor. Recuerden no usar las fotos sin previa autorización. | |||||||
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2008